Transformar espacios y el poder del color * Campo de Refugiados de Katsikas

Ayer llegaba esta fotografía en un whatsapp, llega desde el campo de refugiados de Katsikas, en el Noroeste de Grecia, que acoge a unos 1.000 refugiados.

Al enviármela pensaron en mí y en la importancia de hacer que esa tienda fuera especial, al hilo de los últimos trabajos de transformación de espacios y de mejora social a través de la obra mural.

Al verla mi primera reacción fue decir qué bonito! en seguida contextualicé y vi que se trataba de un campo de refugiados sirios, aun así esbocé una sonrisa. Me maravilla la capacidad de transformar un espacio y convertir un contexto hostil, en otro que rebosa optimismo y alegría, y sobre todo que transmite esperanza. Sólo es una pequeña luz en el desolador panorama al que se enfrentan día a día los miles de refugiados sirios. Una luz necesaria, aunque completamente insuficiente, más aún cuando Europa continúa mirando para otro lado ante una de las crisis humanitarias más grave del s.XXI, irresponsablemente. Ahí en esa tiendita, y en otras miles que no están decoradas reside secuestrada, casi congelada, la infancia de miles de niños y niñas.

Pero hoy quisiera hablar de la pequeña luz, de esa primera reacción que nos provoca contemplar un lugar decorado con amor y color, que trasmite luz y voluntad de cambio. De esto, de la capacidad que todos tenemos de transformar los espacios. Desde luego que el color y el amor en esa decoración pueden cambiar un escenario, a pesar de la gravedad, pues no sólo es estético, no sólo es bonito, si no que nos transmite sentimientos positivos y valores muy humanos, nos da seguridad, sentimos que hay voluntad de mejorar las cosas, desprende energía de esperanza.

Y digo que es una luz completamente necesaria porque alimenta el alma. Tal como describe el blog Katsikas la odisea día a día, los voluntarios de dos ONG’s, la española Olvidados y la sueca Lighthouse Relief se afanan por asistir con atención sanitaria, limpieza, prevención, ropa y techo, comunicaciones, actividades didácticas y de entretenimiento con los niños y niñas, alimentar a los refugiados con unas 1.000 cenas calientes diariamente más los vasos de baby food (papilla de manzana, plátano y galletas). Pero también pensaron en alimentar el alma y el corazón, y decoraron el espacio infantil con magia. El arte no debería verse como algo elitista, sino como algo esencial en la educación, que nos nutre, que nos orienta, que nos forja, nos hace críticos, es fuente de sensibilidad y eleva nuestros corazones. (Si el actual engranaje de la UE y sus dirigentes tuvieran un ápice de esta sensibilidad, esta tienda, probablemente, no existiria).

Esta decoración ejerce funciones a modo de mural, queda integrada como parte de ese espacio “arquitectónico” temporal. Transforma el ambiente y rodea al observador con sensaciones, valores y reflexiones. También incrementa sentimientos de vinculación y de pertenencia con el grupo. A parte cumple con funciones didácticas, siendo un medio de transmisión sociocultural, abordando, en este caso, un mensaje actual, real compartido, vinculado con la mejora social, habla de compasión, de disnidad, de respeto, de libertad, es la “School of Hope”. Ojalá y pronto.

Foto: Gabi López a través de Mª José Franco, gracias a los dos y ánimo Gabi, él está en estos momentos en el campo de refugiados de Katsikas a través del Movimiento Valle de Benasque Solidario SOS Refugiados. Mayo 2016

En el blog Katsikas la odisea día a día podéis seguir su crónica  https://katsikaslaodiseadiaadia.wordpress.com/2016/05/